El largo camino hasta la gloria.

Hace ya muchos años que soy obeso, la totalidad de mi vida podría decir (la obesidad es una enfermedad crónica se suele afirmar). A veces salía a correr escuchando la radio y me sentía bien. El hábito es algo que no se puede perder, pero somos humanos y ya sabemos lo que acaba pasando y lo que ello conlleva.

El obeso, sobretodo cuando se tiene una superobesidad mórbida  por si mismo es proclive al sedentarismo. Normalmente cuando nos cuesta movernos tendemos al ahorro de energía. No quiero hablar más de lo mismo, aquí andamos para contar mi caso concreto.

Ahora llevo haciendo 3 sesiones semanales de 50′ corriendo a velocidad de andar. Cuidar la postura, la técnica, las sensaciones… es mi prioridad además como es normal me da ánimos y energía para sobrellevar la dieta.

mira como adelgazo

 

El paso de ser activo (o tener la obesidad controlada) a una obesidad mórbida creo que es uno de los pasos más difíciles que se pueden dar en términos de salud.  El 90% por no decir el 100% de la dificultad se basa en la pérdida de motivación. La mejor motivación que tendremos es la que nos darán los resultados a corto plazo.

Mi caso particular es algo poco habitual. Siempre hice deporte aunque me costara horrores, pero no cuidaba la alimentación ni tenía ninguna motivación que me llegase a intentar adelgazar. Ahora la motivación es la envidia, envida por los que de verdad corren, compiten a nivel popular y gozan de salud.

Hace unos meses no podía trotar ni 10min, ahora hago tres sesiones semanales de 50′ más calentamiento y enfriamiento.

Querer es poder.

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